26/9/17

Alemania no es el modelo


http://ctxt.es/es/20170920/Firmas/15150/alemania-pobreza-desigualdad-merkel-exclusion.htm

 Miguel Urbán, Daniel Albarracín y Fernando Luengo son, respectivamente, coordinador y miembros de la Secretaría de Europa de Podemos.

Se ha convertido en un lugar común presentar a la economía alemana como un modelo a seguir y un ejemplo de buenos resultados. Los obtenidos en materia laboral y de equidad constituyen, en nuestra opinión, una de las piedras angulares de cualquier balance. El enfoque convencional (y dominante) ha convertido en un lugar común referirse a Alemania, como si las diferencias sociales no existieran o fueran irrelevantes, y como si las condiciones de vida de todos los habitantes que forman parte de ese país mejoraran en mayor o menor medida con la recuperación de la actividad económica.
Se argumenta que la creación de puestos de trabajo ha avanzado a buen ritmo. Y es verdad. El nivel de ocupación en 2016 era un 8% superior al de 2007 y la tasa de empleo, en porcentaje de la población activa, era casi 6 puntos porcentuales superior a ese nivel. Todo ello ha supuesto que la tasa de desempleo se encuentre en niveles históricamente bajos, muy inferiores a los existentes antes de que estallara la crisis: 4,4% en 2016 frente al 8,5% de 2007. Eurostat pronostica que este resultado mejorará en el bienio 2017-2018. En paralelo a la creación de empleo, los estándares salariales también han mejorado; de este modo, la compensación promedio por empleado en términos reales (utilizando el deflactor del índice de precios al consumo) ha crecido entre 2014 y 2016 a tasas próximas al 2%.

15/9/17

LA CUESTIÓN DEL DINERO Y LA MONEDA

Publico este artículo con el que respondemos Manuel Garí y yo al profesor de la Universidad de Málaga Juan Carlos Martínez Coll que redactó un artículo crítico que firmé con Manuel Garí sobre la cuestión de la UE y el Euro

Este debate se ha publicado en Viento Sur. 

Esta sería nuestra respuesta.



Mayo de 2017. Daniel Albarracín[1] y Manuel Garí.

Recientemente, como réplica a un artículo que redactamos Manuel Garí y Daniel Albarracín en la revista Viento Sur nº150 (2017), el profesor Juan Carlos Martínez Coll nos trasladó algunos comentarios, análisis, críticas y alternativas que, en nuestra opinión son de interés, incluyendo varias aportaciones y puntos de vista que compartimos y algunas otras interpretaciones y consideraciones en las que diferimos. 

Es de agradecer la muestra de interés por cuestiones de esta índole estratégica y su carácter propositivo y constructivo. Cabe reconocer que los procesos de cambio político y las turbulencias sistémicas nos enfrentan a retos complicados, no sólo por la tensión que se encuentra tras ellos, sino también por la dificultad de dar cuenta de todos los aspectos novedosos que pasan a un primer plano. A este respecto, nuestras modestas elaboraciones y propuestas, en este difícil contexto, se desarrollan en una permanente reflexión. Al mismo tiempo que formulamos las preguntas y respuestas, provisionales, se nos exige esbozar rutas y guías para la acción política. 

Creemos conveniente desarrollar este intercambio y debate, no para reafirmar posición alguna, sino para seguir avanzando juntos ante el desafío que se nos presenta por delante. Con esta motivación, vamos a realizar dos ejercicios. Uno, de carácter de revisión teórica en relación al papel de la moneda en el mundo contemporáneo. Y dos, una discusión con algunas de las propuestas y afirmaciones políticas que se nos trasladan, para, en algún caso, aceptarlas y, en otros, rebatirlas.
1.

1.1. El papel de la dimensión monetaria en la economía, según las teorías económicas alternativas.

Quizá convenga comenzar por dar una vuelta a algunos fundamentos de economía política sobre un terreno de discusión insuficientemente trazado por los intelectuales de la izquierda política que no es otro que el campo de la política monetaria. Cabe admitir principalmente en este espacio progresista a las escuelas postkeynesianas y las marxistas. En más de una ocasión las dos escuelas reconocibles en el campo de la izquierda han originado discusiones bizantinas y malentendidos, fundamentalmente por una ausencia de diálogo y comprensión mutua, en algunas ocasiones y, en otras, sencillamente por un problema de perspectiva.

En líneas generales, una interpretación muy extendida en la escuela marxista[2] (Astarita, R.; Albarracín, J., entre otros) ha tratado la cuestión de la moneda como la expresión de las transacciones económicas reales, interpretando que hay un correlato entre la producción de valor y su equivalente monetario, desde una perspectiva de largo plazo. Se señalaría, por otra parte, que el valor de la moneda, como equivalente general, respondería al coste de extracción y producción de la mercancía que le da soporte, tradicionalmente el oro u otra materia prima que pudiese hacer las veces. Sin embargo, tras el fin de la convertibilidad entre el dólar y el patrón oro y la generalización de un sistema fiduciario[3] (Albarracín, D.; 2006), este tipo de interpretación ha naufragado para dar cuenta de algunos fenómenos monetarios y financieros, especialmente en la comprensión de algunos fenómenos financieros y monetarios de corto plazo.

De todo este armamento teórico, sin embargo y a pesar de la novedad de la transformación fiduciaria del dinero, se ha de admitir la permanencia de validez de algunas hipótesis. En primer lugar, la relativa correspondencia a largo plazo entre producción de valor y el valor del dinero, o dicho de otra manera la moneda o divisa de un país y su valor correlativo a la fuerza de los fundamentales de la economía y el Estado que tiene detrás. En segundo lugar, la validez del concepto acuñado como “capital ficticio” cuando se trata de los fenómenos que expresan la distancia entre ambas dimensiones. El concepto de capital ficticio, entendido como capital financiero titularizado del que se espera un flujo de ingresos futuros, refleja, entre otras previsiones, la tensión que se produce y que conduce a una destrucción, en un marco temporal incierto, del capital que no se encuentra soportado por bases materiales que le hagan viable.

Por su parte, la amplísima escuela postkeynesiana –que poco tiene que ver con la escuela neokeynesiana vinculada a la síntesis neoclásica- y, más particularmente algunas escuelas como la Teoría Monetaria Moderna (Kelton, Mitchell, Mosler…), la corriente ligada a Steve Keen o la escuela Minskyana han contribuido con algunas útiles interpretaciones para dar comprensión a algunos fenómenos de medio y corto plazo en buen término, aunque limitados a fenómenos financieros de medio y corto plazo. Más en particular, estas teorías han contribuido a comprender no sólo cómo se crea el dinero en la práctica, sino también a dar una interpretación alternativa a la valoración del dinero en base al coste de extracción del oro, así como señalar algunas dinámicas de crisis financieras. 

A este respecto, algunas contribuciones valiosas muestran el origen del dinero. Por un lado, la Teoría Monetaria Moderna parte de la asunción de la Escuela cartalista (Escuela Histórica Alemana) señalando que el dinero equivale básicamente una promesa de pago con el respaldo del Estado, y se ampara en la fuerza de este para cobrar impuestos u otras obligaciones en la moneda que este emite; o en la de pagar prestaciones o salarios públicos, haciendo extensible y normalizado el uso de la moneda. También han realizado algunas observaciones sobre la creación de dinero crédito que realiza la banca de manera endógena[4] al realizar sus préstamos, a los que se asocia la apertura de nuevas cuentas corrientes que son, en definitiva, dinero nuevo. Estas consideraciones no son incompatibles con una concepción de dinero-mercancía, propias de la interpretación marxista más extendida o, incluso, la neoclásica. Merece la pena también recordar, por otro lado, la explicación ofrecida por Minsky en virtud de la cual la crisis financieras son de una mayor magnitud y generan un efecto resaca más fuerte debido a las expectativas desmedidas que se generan en ciclos económicos positivos donde hay una mayor propensión a endeudarse dadas las previsiones de rentabilidad que, por el contrario, desaparecen en el ciclo negativo.

Sin embargo, la escuela postkeynesiana[5] se desliza hacia una suerte de abstracción en tanto que traslada las razones últimas de las causas principales al espacio del Estado o al de las finanzas, dándole una importancia subordinada –o incluso denegando- a la dinámica de las relaciones de producción, y dejando al margen el papel de los ciclos, al menos los de largo plazo.

13/9/17

Qué se puede hacer, y qué no, con la UE (Juan Carlos Martínez Coll)

Publico este artículo del profesor de la Universidad de Málaga Juan Carlos Martínez Coll que redactó en relación a un artículo que firmé con Manuel Garí sobre la cuestión de la UE y el Euro

Este debate se ha publicado en Viento Sur. 

El artículo de Martínez Coll puede leerse a continuación:



Por Juanca Martínez[i]

La mayoría de los españoles se sienten satisfechos de pertenecer a la Unión Europea. Según las encuestas del Eurobarómetro[ii], la aprobación de los españoles es superior a la media europea y consideran mayoritariamente que nuestro país se beneficia económicamente de su integración en el Euro y políticamente de sus garantías democráticas. Pero también hay una amplia minoría que consideramos que las políticas actuales de la UE y el mal diseño del sistema euro están provocando el aumento de la desigualdad en y entre los países europeos; la economía es más frágil y la pérdida de soberanía económica induce a soluciones basadas en el empobrecimiento de la población. Ante esto ¿Qué podemos hacer? ¿Sería mejor salirnos de la UE? ¿Es posible? Y, de quedarnos, ¿Podemos cambiar la UE? En este artículo, 1º tras  analizar los perjuicios que ocasiona la pertenencia a la UE, 2º se argumenta que  no es conveniente ni posible salirnos, 3º que sí es posible defendernos y fortalecer la economía española y 4º que sí es posible cambiar la UE.

1º La Unión Europea perjudica la economía y la democracia española

La desigualdad en España, medida por el índice de Gini, está creciendo, y también ha aumentado notablemente la diferencia en la renta per cápita entre los países europeos del norte y del sur, especialmente en los últimos diez años. La entrada en la Unión Europea supuso el desmantelamiento de gran parte de nuestro capital industrial. El déficit por cuenta corriente y el consiguiente endeudamiento externo se hizo crónico tras la entrada en la UE y creció espectacularmente a partir del euro. La deuda pública en porcentaje sobre el PIB es la mayor de nuestra historia, más del doble del ratio anterior a la entrada en la UE. 

En lo que respecta a la democracia, entrar en la Unión Europea y el euro ha significado la pérdida de control democrático sobre las políticas económicas y, como consecuencia y por imposición de la UE, las conquistas del estado del bienestar se están deteriorando gravemente. 

Los instrumentos mediante los que un gobierno puede controlar la economía de su país son de tres tipos: la política monetaria, la política fiscal y la regulación de los mercados. España perdió totalmente el control de la política monetaria al entrar en el euro. La entrada en la UE requirió una reforma fiscal en un sentido regresivo (el IVA) adaptada a las normas europeas y la entrada en el euro y su Pacto de Estabilidad implicó unos compromisos fiscales que limitan gravemente nuestra soberanía. Respecto a la potestad de regulación de los mercados (agrícolas, industriales, laborales, inmobiliarios, financieros, etc.), al entrar en la UE España renunció a gran parte de su soberanía y poder regulatorio, incluyendo nuestra capacidad de negociación de acuerdos comerciales con otros países. Tras el rescate bancario de 2012, el control de las instituciones europeas sobre la legislación española es aún mayor. La liberalización del mercado de trabajo es una de sus consecuencias más visibles y dolorosas.

No todo es malo. Ciertamente las normas europeas de protección al consumidor son mucho más avanzadas que las que hubiéramos podido imponer siendo un país independiente. Los tipos de interés son mucho más bajos de lo que sería normal para un país de nuestro tamaño. Sin duda el poder de la UE puede conseguir condiciones más beneficiosas al negociar la pesca con Marruecos que las que tendríamos negociándolas como país independiente. Pero esos tipos de interés descontroladamente bajos provocaron la burbuja inmobiliaria y los acuerdos y tratados internacionales de la UE pueden resultar perjudiciales para el nuestro. 

3/9/17

La relevancia contemporánea de Marx



LA RELEVANCIA CONTEMPORÁNEA DE MARX[1]

Claudio Katz[2]

Una versión de este artículo será publicado en la revista Sociología Histórica en 2018, en un número dedicado a El capital. 

RESUMEN

Marx recupera interés. Su clarificación del funcionamiento del capitalismo contrasta con las simplificaciones neoclásicas y las ingenuidades heterodoxas. Indicó la lógica de la plusvalía que subyace en la agresión neoliberal y el tipo de superexplotación que prevalece en el trabajo precario. Esclareció el origen de la desigualdad y el sentido actual del beneficio.
El Capital permite refutar la identificación de la revolución digital con el desempleo. Cuestiona las explicaciones de la crisis por desaciertos gubernamentales o carencias de regulaciones. Remarca tensiones intrínsecas en la esfera del consumo y la rentabilidad.
Marx subrayó los determinantes productivos de las convulsiones financieras. Sugirió las conexiones de la mundialización con los patrones nacionales de acumulación. Anticipó las polarizaciones que generan subdesarrollo en la periferia y los enlaces del antiimperialismo con estrategias socialistas.
También conceptualizó la combinación de ilusiones y temor que propaga la ideología burguesa. Su proyecto igualitario resurge junto a nuevas síntesis de la acción política con la elaboración teórica.

INTRODUCCIÓN

La conmemoración del 150 aniversario de El Capital ha renovado el debate sobre las contribuciones legadas por Marx a la comprensión de la sociedad actual. El texto continúa suscitando apasionadas adhesiones y fanáticos rechazos, pero ya no ejerce la enorme influencia que tuvo en los años 60 y 70. Tampoco padece el olvido que acompañó al desplome de la Unión Soviética. Ningún investigador de peso ignora actualmente el significado del libro y las relecturas traspasan la academia e influyen sobre numerosos pensadores.
El interés por Marx se verifica entre los economistas que resaltan su anticipación de la mundialización. Otros descubren una precoz interpretación de la degradación del medio ambiente y vinculan la ausencia de soluciones al desastre ecológico, con la crisis civilizatoria que previó el teórico germano.
Su obra es retomada con mayor frecuencia para caracterizar la etapa neoliberal. Varios autores indagan las semejanzas de ese esquema con el “capitalismo puro” y desregulado que prevalecía en la época de Marx.
En un período de privatizaciones, apertura comercial y flexibilización laboral se transparentan rasgos del sistema que permanecieron ocultos durante la fase keynesiana. Los diagnósticos del pensador alemán recuperan nitidez en el siglo XXI.
La gran crisis que estalló en el 2008 reubicó a El Capital en un lugar preponderante de la literatura económica. Ese desplome financiero no sólo desembocó en una impactante recesión. Precipitó además una expansión inédita del gasto público para socorrer a los bancos.
Marx recobra importancia en este escenario de agudos desequilibrios capitalistas. Por esta razón sus explicaciones del funcionamiento y la crisis del sistema son revisadas con gran atención.
Algunos analistas igualmente estiman que sus respuestas han perdido actualidad al cabo de 150 años. Es evidente que el régimen vigente es muy distinto al imperante en el período que conoció el escritor alemán. El registro de estas diferencias contribuye a evitar búsquedas dogmáticas de lo “ya dicho por Marx” sobre acontecimientos que lo sucedieron.
Pero conviene también recordar que el estudioso germano investigó el mismo modo de producción que opera en la actualidad. Ese régimen continúa regulado por las mismas leyes y sujeto a los mismos principios. Todas las denominaciones que ocultan esa persistencia (economía a secas, mercado, modernidad, pos-industrialismo) obstruyen la comprensión del capitalismo de nuestra era.
La obra de Marx mantendrá su interés mientras subsista una estructura económico-social gobernada por la competencia, el beneficio y la explotación. ¿Pero cuáles son los señalamientos más pertinentes de su teoría para clarificar el modelo neoliberal actual?

21/8/17

Economía política para una fase de contradicciones y polarización socioeconómica: las razones socioeconómicas para organizar una alternativa sociopolítica.



Daniel Albarracín, 14/08/2017
 http://vientosur.info/spip.php?article12923
1.    La recuperación de la crisis capitalista.
La política del gobierno del PP se ha caracterizado por una gestión que, sin abandonar su política de protección a las grandes corporaciones financieras y energéticas, principalmente, se ha caracterizado por la inacción por lo que no ha acentuado las políticas de ajuste, en un ciclo político convulso en el que una parte significativa de la población ha reaccionado contra las consecuencias de las políticas neoliberales y necesitaba sostenerse electoralmente. Para interpretar la coyuntura tenemos que ir más allá de la gestión del gobierno e indagar en la dinámica subyacente.
La rentabilidad efectiva, tras desplomarse en el periodo recesivo, se ha recuperado tímidamente, apoyándose principalmente en el drástico abaratamiento de los costes financieros. Entretanto, la actividad se reactivaba en la industria, el comercio y la hostelería, por factores fundamentalmente exógenos, sea bien el tirón de la exportación de los bienes industriales auxiliares que se realiza a los países centrales, sea bien por un impulso circunstancial, pero fortísimo, del turismo, beneficiándose del carácter de “destino seguro” del territorio ibérico en un contexto de conflictos internacionales creciente.

16/8/17

Economía Política. Anticapitalistas en Podemos: entrevista a Daniel Albarracín

Entrevista a Daniel Albarracín.
Este texto, realizado como entrevista por Brais Fernandez a su autor, forma parte del libro Anticapitalistas en Podemos. En este capítulo del libro Daniel Albarracín muestra la perspectiva del autor, miembro de Anticapitalistas, sobre la perspectiva económica necesaria para abordar los problemas políticos actuales. Para conocer aportaciones de enorme interés de la perspectiva política de Anticapitalistas, recomendamos la lectura del libro

29/05/2016

Crisis económica global y crítica de la economía política.

La explicación política reciente más común suele referirse a aspectos ligados al mundo de lo subjetivo para comprender lo que nos sucede. Crisis de confianza para unos, crisis de legitimidad y de régimen para otros. Ni que decir tiene que debemos conceder una gran importancia a los factores subjetivos, en tanto que la acción humana es decisiva en la resolución o disolución de las contradicciones que la atraviesa. Sin duda, en una crisis objetiva como la que vivimos, que impide que las cosas puedan persistir como están, lo que orientará las transformaciones será la acción de los sujetos. Ahora bien, la contestación, reformulación o superación de las estructuras que nos sujetan -somos sujetos porque estamos sujetados-, depende de los diagnósticos y las respuestas a los problemas materiales que nos aquejan y no al margen de su realidad. Conducir el sentido de los cambios sólo es posible acometerlo transformando lo existente, conociéndolo bien. En tanto que la disputa social se dirime en ese escenario material, el único en que se puede concebir las condiciones de existencia y las relaciones sociales concretas, parece que lo más indicado es manejar un esquema, para el diagnóstico, que únicamente la crítica de la economía política provee.


Bien es cierto que entender las dinámicas sociales en términos de economía política puede hacerse con diferentes esquemas o presupuestos de partida, pero en nuestra opinión comenzar con la idea de que los sujetos hacen la historia, pero no eligen el contexto en el que la hacen, parece inapelable.

Y, no, no se trata de una crisis de confianza, como dirían las élites. No se trata de que los políticos, los sindicatos y las regulaciones impidan el funcionamiento del mercado y generen incertidumbre a las decisiones de inversión, por ejemplo. La crisis de inversión que nos atraviesa, es fruto de las condiciones de desarrollo intrínsecas a la dinámica de la acumulación capitalista. Hay razones que ocasionan el desplome de la inversión, ese factor clave que a algunos les preocupa cuando se trata de crecimiento del negocio, y que ni que decir tiene, determina, para bien y para mal, la evolución de la cantidad de empleo producido. Desde el punto de vista del funcionamiento del modelo económico en vigor, en el que la toma de decisiones se concentra en aquellos que se han apropiado de una riqueza que adopta diferente formas de capital, la tasa de rentabilidad efectiva, cuyo nivel y evolución está determinado por factores socioeconómicos, entraña el principal explicativo de la evolución de la inversión.

10/8/17

Las mismas disyuntivas que en 2017 (Claudio Katz)


http://vientosur.info/spip.php?article12863

RESUMEN
La revolución rusa atemorizó a las clases dominantes que aceptaron impensables concesiones sociales. Ilustró la dinámica contemporánea de la confrontación con el capitalismo y los rasgos que singularizan un perfil socialista. La radicalización de los bolcheviques inspiró procesos equivalentes del siglo XX.
Los revolucionarios no causaron los horrores que padeció la URSS, ni anticiparon el stalinismo. Actuaron con gran respaldo popular, en las antípodas de un golpe. Su proyecto era factible, pero fue distorsionado por una burocracia que finalmente se aburguesó.
La inmadurez de las fuerzas productivas no obstruía el debut del socialismo y las dificultades de esa experiencia no se superan soslayando el manejo del estado. El exclusivismo proletario desconoce la variedad de trayectorias inauguradas por 1917. La actualización de esa gesta exige un empalme de Lenin con Gramsci, para lidiar con el dilema del socialismo o la barbarie.                                   

Claudio Katz[1]



La revolución rusa fue el principal acontecimiento del siglo XX. Generó enormes transformaciones sociales y suscitó una inédita expectativa de emancipación entre millones de oprimidos.

26/7/17

El gobernismo de Tsipras y el erratismo de Varoufakis


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Varoufakis recientemente ha respondido a Tsipras por sus contradicciones en la valoración de la labor de su ministerio. Dado lo crítico de evaluar la experiencia y las responsabilidades políticas del fracaso de la experiencia de gobierno de Syriza, creo que merece un breve comentario sobre el papel de ambos.
A Varoufakis le dignifica que propuso un plan B antes de la claudicación de Tsipras, lo que supuso su salida del gobierno. De ahí, así como por su creatividad analítica y propositiva, mi respeto.
Varoufakis ha demostrado varias veces su capacidad de rectificación, aunque tantas otras también su inconstancia e inconsistencia por los numerosos saltos que da cada pocos meses.
Seguirle es fructífero porque es un manantial de ideas. Si bien con DIEM25 ha tratado de subsanar su falta de base social, la trata de construir por arriba con formaciones de un espectro tan amplio que incluye a liberales. Una suerte de nuevo frentepopulismo democrático europeista. Esa operación intelectual política una vez más refleja lo abstracto de su impulso y muestra la razón de su elitismo y avala lo errático de su trayectoria.
Bueno, al caso. Tsipras tomó a Varoufakis para su farol inicial. Y Varoufakis es responsable de aceptar ese ejercicio de ingenuidad tecnocrática que ignoraba que esto es cuestión de programa de acción y de fuerza y no sólo de palabras para la negociación.
Él fue quien aceptó pagar todos los prestamos desde Febrero de 2015, hasta el verano cuando cambió de opinión. Desde el principio comenzó la siembra de la derrota para una lucha de por sí desigual en la que el gobierno griego estaba muy sólo.
Aquella experiencia nos debe enseñar que la desobediencia debió comenzar desde el principio, antes de quedarse sin margen. Abriendo un camino para que otros pudieran seguirlo y ensancharlo.
Hubo una segunda oportunidad cuando Eric Toussaint, como el mismo relata basándose en las palabras del propio Varoufakis, lidera la presentación del informe de auditoría de la deuda griega. Aquel día vinieron los actores principales al Parlamento griego, gran parte del gobierno, el presidente de la República... Durante unas pocas semanas, por lo visto, el gobierno lo tomó con seriedad. 
Tras esos días, Tsipras y otros ministros moderados, se echaron para detrás. Con sus reticencias iniciales a una moratoria Varoufakis no fue uno de ellos, lo que vuelve a hablar bien de él. Ahí solo Tsipras y los que se rindieron tuvieron toda la responsabilidad política.
Al igual que con su jugada de hacer un referéndum para perder y que no esperaba ganar de calle. Si hoy sigue en el gobierno, aplicando el programa más austeritario en Europa, tras la firma de los sucesivos memoranda, a pesar de su desplome en las encuestas, simplemente es porque a los poderosos les parece mejor que la izquierda aplique su programa antipopular que no que lo haga Nueva Democracia, la derecha griega.

10/7/17

Los Panamá Papers, las BIG4 y los estudios europeos sobre opacidad (Verónica Gondrona)

http://tiempodecrisis.org/?p=8270

julio 6, 2017 
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Verónica Grondona |  Los eurodiputados de la Izquierda Unida Confederada y la Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) comisionaron una serie de estudios vinculados a las problemáticas reveladas en las filtraciones de los Panama Papers, así como en las anteriores filtraciones de Luxemburgo (LuxLeaks) y de Suiza (conocidas como Swiss Leaks o caso HSBC), entre otras. El primero de estos estudios fue realizado por Richard Murphy – profesor de la City University de Londres, contador, uno de los fundadores de la Red de Justicia Fiscal (TJN) y Director de Tax Research UK- y Saila Naomi Stausholm — candidata a doctorado de la Escuela de Negocios de Copenhague, que participa en el proyecto Coffers para combatir el fraude fiscal y empoderar a los reguladores-, titulado ‘The Big Four – A study of Opacity’ (en castellano, “Las Cuatro Grandes, un estudio sobre la opacidad”) fue publicado el miércoles 5 de julio pasado.
Se conoce como las “4 Grandes” o “Big 4″ a las más grandes auditoras y consultoras legales y fiscales del mundo, EY, KPMG, Deloitte y Pricewaterhouse Coopers. Estas empresas brindan un amplio rango de servicios que van desde la auditoría y planificación fiscal y financiera, hasta consultoría para gobiernos y tienen un tamaño que excede por lejos aquel de cualquier otra firma auditora, o asesor legal o fiscal en el mundo. Tal es así que, tal como detalla el estudio de Murphy y Stausholm, KPMG, la más chica de estas cuatro Grandes, factura 25 mil millones de dólares a nivel mundial, mientras que las dos empresas que les siguen, BDO y Grant Thornton, facturan 7,6 mil millones y 4,8 mil millones respectivamente.Resultado de imagen para las cuatro grandes
A partir de esta seguidilla de filtraciones que se han dado a nivel internacional, sumada a las políticas neoliberales con foco en la austeridad y en aumentar la recaudación a partir de una mayor presión en los individuos y en las pequeñas y medianas empresas, varias organizaciones no gubernamentales comenzaron a enfocarse más y más en los últimos años en exigir a los gobiernos normas que transparenten las contribuciones al fisco que realizan las multinacionales, y los grandes ricos; pero también que regulen más a los facilitadores y promotores de las estructuras elusivas que sirven para la fuga de capitales, evasión, elusión, y lavado de dinero.
Es así como la OCDE desarrolló entre 2013 y finales de 2015 un plan de acción para combatir la erosión de la base imponible y el desvío de utilidades, conocido como Plan de Acción BEPS, que más allá de las debilidades de un plan orquestado por un organismo no representativo para los países en desarrollo que contiene algunas debilidades de base significativas, incluyó en su Acción 13 la recomendación –impulsada por las ONGs de justicia fiscal- de que todos los países exijan a las grandes empresas la presentación pública de un “Informe País por País” (CBCR, por sus siglas en inglés), con los detalles de los activos, número de empleados, ingresos, e impuestos pagados en cada jurisdicción del mundo en la que operan.
Desde finales de 2015, 51 países han incorporado, con algunas variantes, la exigencia de este informe país por país, y 8 se encuentran en proceso de implementarlo. Argentina pensaba implementar este informe país por país a finales de 2015, pero actualmente el gobierno se está haciendo el desentendido.
Resultado de imagen para las cuatro grandesEn 2015, los informes país por país de los más grandes bancos europeos fueron hechos públicos por primera vez. Oxfam analizó dicha información en un estudio publicado en marzo de 2017 para analizar las actividades de los bancos en las guaridas fiscales y observó que los 20 mayores bancos europeos registran cerca de 1 de 4 Euros de sus ganancias en guaridas fiscales. Esta es la importancia de este reporte país por país que permite revelar el accionar en las guaridas fiscales de los promotores y facilitadores de la evasión fiscal, la elusión fiscal, el lavado de dinero y la fuga de capitales.
Sin embargo, a las firmas auditoras, que prestan a su vez servicios de planificaciòn tributaria que resultan en que los muy ricos y las más grandes multiancionales del mundo terminen no pagando prácticamente nada de impuesto a las ganancias a nivel mundial (como fueron los casos revelados en su momento de Google, Starbucks, Amazon, pero a los que también podrían sumarse empresas como Molinos con casa matriz en Argentina, entre muchas otras), aún no se les ha exigido nada similar al informe país por país.
Y es que, tal como revela el estudio de  Richard Murphy y Saila Naomi Stausholm, estas firmas se declaran como independientes por no siempre tener control accionario, aun cuando utilizan la misma marca y se encuentran bajo el mismo control administrativo. De esta manera logran proteger la confidencialidad de sus clientes ante posibles auditorias tributarias, pero también eludir las normas de algunos países que exigen la separación de actividades de auditoría y asesoramiento tributario.
Este estudio de GUE/NGL revela una serie de hallazgos que incluyen por ejemplo que se encuentran muy sobre-representadas en las guaridas fiscales cuando se las compara con la población y PBI de estas jurisdicciones, tal es así que las 4 Grandes tienen más empleados en Luxemburgo, las Islas Caimán y Bermuda, que en cualquier otro país del mundo. Las 4 grandes tienen oficinas en 43 de las 53 jurisdicciones opacas identificadas por el índice de secretismo financiero de TJN, pero estas empresas no proporcionan información transparente acerca de las jurisdicciones en las que operan ni la cantidad de empleados que tieResultado de imagen para las cuatro grandesnen.
Estas empresas pueden salirse con la suya porque la regulación de las firmas auditoras y prestadoras de servicios de asesoría fiscal, cuando es realizada a nivel local únicamente, es inapropiada para controlar grupos transnacionales que pueden estar arbitrando entre las legislaciones de las jurisdicciones en las que operan de la misma manera en que asesoran a sus clientes en materia de planificación fiscal.
Por lo tanto, este informe recomienda que estas firmas sean definidas como encontrándose bajo un control común (es decir, como grupos económicos); sean otorgadas licencias para operar como entidades únicas en la Unión Europea (y no separadamente en cada estado); se les requiera, como condición sine qua non para el otorgamiento de licencias, separar a nivel mundial sus servicios de auditoría de otros servicios profesionales; se les requiera presentar estados financieros consolidados globales (que abarquen todas sus actividades a nivel mundial); y se les requiera presentar el informe país por país.
*Asesora del Grupo GUE/NGL en relación con los Panama Papers

6/7/17

El Fondo Europeo para el Desarrollo Sostenible o como condicionar la cooperación al desarrollo a la política de control de migraciones

Hoy el Parlamento Europeo ha aprobado una nueva regulación que atañe a uno de los instrumentos del Plan Europeo de Inversión Exterior , con una capacidad financiera de unos 44.000 millones de euros: el Fondo Europeo para el Desarrollo Sostenible (EFSD).
 Resultado de imagen de Plan Europeo de Inversión Exterior
El diseño del Plan Europeo de Inversión Exterior y todos sus instrumentos, que tendrá como uno de sus pilares al EFSD, junto al Mandato de Préstamo Exterior y el Fondo de Garantía, es una pésima réplica del Plan Juncker.

Su diseño de fondo consiste en condicionar la política de cooperación al desarrollo de la UE para que llegue fundamentalmente a países vecinos, en África y el vecindario europeo, que pudieran servir de cortafuegos a la migración que persigue llegar a Europa, o bien para que puede acoger a los migrantes que se vean empujados a salir de Europa.

Dicha estrategia no sólo procura fijar en el entorno Europeo un espacio territorial convirtiendo a varios países en guardianes de fronteras. Además, trata de mostrar como cooperación al desarrollo una auténtica política de provisión de garantías para eliminar el riesgo para las empresas, muchas de ellas europeas o dependientes de ellas, haciendo que los recursos públicos europeos asuman las pérdidas de la iniciativa privada, y respalden los beneficios que quedarán en manos particulares.

Vale decir que el proyecto que aquí se presenta ha intentado amainar esta concepción incorporando elementos a valorar, como que se garanticen los derechos humanos, que un porcentaje bien limitado de proyectos respecten variables medioambientales, que no se apoye a países que no cooperan fiscalmente, que sea posible la participación del Parlamento como observador en su Junta Estratégica, o que la Comisión gestione el fondo, y otra serie de enunciados que tendrán una función declarativa. Pero detrás de esto hay un proyecto xenófobo que consiste en retener a las poblaciones en países terceros, a los que se les niega en su legítimo derecho a buscar una vida mejor donde consideren mejor, y haciendo de los países de paso a la UE un espacio de colonización económica y de control migratorio. De tal modo, que nos parece extraordinariamente insuficiente y sumamente problemático su espíritu.

Es posible una alternativa.

Creemos que es tan perjudicial coartar la libertad de movimientos de las personas como que las personas se vean enfrentadas al abismo que supone su migración forzada. Necesitamos una cooperación al desarrollo que permita el desarrollo soberano de cada pueblo, a través de inversión pública, no una promoción de proyectos para el negocio de las transnacionales europeas. De facto, lo que necesitan los países del Sur, es que les quiten el pie del cuello, que se pare el expolio de su riqueza natural y la explotación de sus trabajadores. Y a los países más empobrecidos hay que proporcionarles recursos que puedan hacer suyos para implementar proyectos de desarrollo endógeno.


Hay que dar respuesta a la cuestión migratoria de otra manera. Hay que actuar en el origen de las causas que producen las migraciones forzadas: cambio climático, guerras y pobreza, principalmente. Y debemos hacerlo sin recurrir a la “acumulación por desposesión”, término que acuñó David Harvey, en la que las multinacionales europeas y otras empresas auxiliares acaparan la riqueza de los países empobrecidos, como de alguna manera va a ser instrumento cómplice este EFSD. Pero una vez que esas causas persisten, también tenemos que actuar en el proceso que atañe a la circulación de las personas que han tomado la medida desesperada de la búsqueda de su supervivencia, brindando pasos seguros, transiciones ciertas, no poner más barreras. Así como hay que actuar en el proceso de acogida e integración de aquellas personas que vengan a nuestros territorios. 

17/5/17

¿Qué explica la creación o la destrucción de empleo?. El paro como violencia política.



Daniel Albarracín. 17/05/2017

El mercado de trabajo, no es exactamente un mercado, porque hay regulaciones y negociaciones y para eso la política de empleo, la política económica y la negociación colectiva juegan un papel; tampoco es de trabajo (porque lo que se mercadea no es empleo ni trabajo, dado que la mercancía en juego es la fuerza de trabajo en sí; ni es libre, porque los empleadores pueden imponer la mayoría de las condiciones. De tal manera que, históricamente, las patronales y gobiernos han tenido pocos problemas si crecía el desempleo si con ello se normalizaba un contexto en virtud del cual los trabajadores empezaban a aceptar unas condiciones de empleo peores, peor pagadas, menos estables y con menos garantías. Únicamente el contrapeso de la lucha sindical y la movilización obrera puede poner límites a este sobrepoder.

En el desarrollo del capitalismo la dinámica de empleo ha estado ligada al ciclo económico y a la política económica, condicionada su calidad por la política de empleo. La cuestión tecnológica sólo ha incidido de manera transicional en los procesos de reestructuración y organización del trabajo, como una expresión de la tendencia recurrente al crecimiento del peso de la composición orgánica del capital, es decir, el aumento del peso del capital muerto o constante sobre el vivo o variable, o dicho de otra manera, del aumento relativo del peso del capital (maquinaria, edificios, materias primas) en términos de valor trabajo acumulado en relación al peso del trabajo directo de las personas (horas de trabajo humano).

28/4/17

Papeles de Panamá: Contra el capital líquido, propuestas políticas.


Daniel Albarracín. Enero de 2017.
Una versión realizada con Miguel Urbán ha sido publicada en el Diario Público:
http://blogs.publico.es/tomar-partido/2017/04/28/papeles-de-panama-contra-el-capital-liquido-propuestas-politicas/



Desde el pasado otoño participamos en el Parlamento Europeo en la Comisión de Investigación de los Papeles de Panamá, uno de los casos en los que se filtró cierta documentación sobre diversas jurisdicciones fiscales reconocidas como “guarida fiscal”. La Unión Europea se ha visto empujada a abrir esta comisión parlamentaria ante un escándalo que, podría ofrecer información adicional y concreta, de un fenómeno que, por desgracia, convive con nosotros desde hace tiempo y que forma parte sistémica de los fundamentos del capitalismo líquido de nuestra época.

Conviene señalar que muchas de estas comisiones se abren para “hacer como que se investiga”. Nosotros lo venimos denunciando, porque, al fin y al cabo, de los más de 11 millones de documentos filtrados, a bien pocos se nos dará acceso, dada la clasificación secretista que se les confiere a la mayoría de los papeles sensibles, y la dificultad de acceso que se brinda a diputados y a nuestros equipos de asesores. También hay otras razones para tener dificultad de acceso. Una es la falta de voluntad política de la Comisión que antepone numerosas restricciones. Otra es que los periodistas que disponen de ella se verían perjudicados, y podrían ser denunciados, si filtran algo que perjudique a personas o empresas específicas. Algo que se resolvería si hubiese realmente una protección para los whistleblowers (denunciantes) a día de hoy inexistente.

Ahora bien, la apertura de esta investigación no nos detiene, a pesar de las distracciones. Hemos indagado sobre aspectos estructurales e informaciones disponibles, para poner en jaque a los poderosos y a los que políticamente les representan. Conocer la realidad se hace a fuerza de conocer sus resistencias.

Esas resistencias se han presentado no sólo como distracciones burocráticas y secretistas. Sobre todo han cobrado forma de ping-pong, donde unos y otros se escabullen de su responsabilidad apelando a su “incompetencia legal”, echando la pelota a otro. Muchos dirán que la UE no tiene la regulación ni los medios apropiados, la UE dirá que cuenta con la regulación apropiada y que algunos Estados Miembros no la aplican, y los Estados Miembros involucrados señalan que ellos tan sólo juegan con la regla universalizada en el capitalismo global que hace de la competitividad fiscal una posible ventaja comparativa. Cabe decir que no es cierto que las regulaciones europeas sean las adecuadas. Luego veremos por qué. Aunque nos tememos que sí es cierto que muchos Estados Miembros no aplican ni siquiera los mínimos recomendados. Y aun así esto no encierra toda la verdad.

El capital circula como el agua y las regulaciones equivaldrían a algo así como la arquitectura de una piscina. No resulta admisible que nos digan que el fondo está en general bien cimentado. Basta con un pequeño agujero para que, dicha excepción, se convierta en norma de escapatoria del agua. El agua se irá toda por ahí si el fondo es plano. Eso es precisamente lo que sucede con la arquitectura fiscal para el capital.

3/4/17

La UE, entre el bloqueo y la implosión: las fuerzas del cambio ante el desafío internacionalista.


Daniel Albarracín 28/03/2017.


http://www.espacio-publico.com/se-abre-o-se-cierran-oportunidades-para-el-cambio-en-europa#comment-5873


La Unión Europea lleva años en una fase de bloqueo para cualquier reforma de calado. Esta se mueve conjugando una tensión retórica tecnocrática y federalista, que procura de algún modo legitimar a la institución -sobre todo a la Comisión-, y una realidad palmaria intergubernamental que hace del revuelo ganancia de pescadores (Alemania), plasmada en la parálisis del Consejo. Al mismo tiempo, la Unión Europea, y el Eurogrupo en particular, juega el papel de espacio de concertación de las oligarquías europeas, que se amparan en sus orientaciones para justificar políticas de gobierno propicias a la austeridad social, el sostenimiento del sistema financiero privado y la mercantilización. La Unión Europea, entre la institucionalidad más innovadora y el espacio práctico de colaboración de las clases dominantes, legitima así la política de los gobiernos favorables a la depresión salarial y el socorro público a las corporaciones privadas, sin embargo, cualquier otra iniciativa de importancia se ve sujeta por la esclerosis institucional europea.

Los inesperados fenómenos que vienen sucediendo no podían preverse en su concreción, pero la tensión bajo el suelo desde tiempo que se estaba presentando. Más allá de la parálisis política y la verborrea eufemística acostumbrada, la tectónica de placas social, económica y medioambiental presionan hacia movimientos sísmicos que están desbordando el status político en vigor.
Cuando una estructura o una institucionalidad son inconsistentes se rompen por sus eslabones más frágiles. Cuanto menos son cinco los puntos débiles de la arquitectura de lo que hoy entendemos como Unión europea.

1. Los cinco puntos frágiles de la cadena.
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   En primer lugar, como espacio de concertación de las clases dominantes, ha mostrado el fracaso, desde arriba, en la capacidad de coordinar los intereses de todas las fracciones de las clases dominantes de cada país. Secciones de la burguesía que no se mueven a escala europea o supranacional no han encontrado en la Unión Europea más que un lastre, en tanto que las reformas realizadas y las ayudas revertidas han recaído fundamentalmente en las capas empresariales oligopólicas y/o transnacionales agrícola, industrial o financiera vinculadas a la construcción del mercado único europeo. Todo el liderazgo económico e influencia de presión de la que han disfrutado las transnacionales industriales y financieras, lo han sentido como desdén otros sectores económicos.

·         En segundo lugar, una crisis de indiferencia, distancia y legitimación. Las clases populares y trabajadoras europeas han sentido las políticas de austeridad social, privatización de servicios públicos y deterioro de las garantías democráticas. Dependiendo de la posición del país o la región, centro, periferia Este o periferia mediterránea (más Irlanda), la intensidad de la desprotección social y laboral y la depresión salarial, se ha experimentado de manera más o menos fuerte. Mientras se creció, aun cuando el capital ficticio creado siente las bases para la mayor crisis financiera que se conocerá, la legitimidad de la UE se sostuvo de algún modo entre los sectores sociales integrados. Cuando la tasa de beneficio efectiva (tasa de rentabilidad menos costes financieros) descendió empezó a quedar en entredicho. El paro en vastas regiones y la precariedad del empleo aplastaron las expectativas del mundo del trabajo y, por tanto, de las mayorías sociales, especialmente en la periferia. De ahí nacen los motivos de los movimientos interiores de población por la búsqueda de empleo. De toda la crisis social mundial, aún más grave, se produce una situación de movimiento de migrantes forzados que se está empleando para crear una crisis humanitaria de fronteras generando miedo social injustificado. Se pone así en tela de juicio tanto el principio de libre circulación de personas en la propia UE, como se ha construido unas relaciones con países vecinos para que hagan de guardianes de frontera.

De los dos motivos de crisis anteriores, articulados con la asimilación socialiberal de la socialdemocracia como fuerza legitimadora del establishment y la ausencia de un sujeto político transformador y alternativo, proviene el factor de atracción del populismo nacionalista autoritario y xenófobo. Por otra parte, también se alimenta de otras frustraciones, fragmentaciones y temores: el miedo de la clase trabajadora a tener que compartir recursos o empleos con migrantes (de los Países del Sur más al Sur de Europa, del Este y del Sur de Europa), y el señalamiento de nuevos enemigos exteriores -que realmente se han cultivado en nuestro interior-, y que se han caricaturizado y simplificado en la figura del Islam. 

·         La tercera, la hipertrofia financiera, vinculada a fenómenos económicos de fondo: el formidable volumen de capital ficticio existente que no podrá valorizarse y que acabará destruyéndose más tarde o más temprano.